PRENSA

“UN DRAMA ELÉCTRICO”, Lucas Soares

Reseña por Iosi Havilio :

El mundo es una cámara neutra. ¡Una gran cámara neutra y desquiciada! Llena de fisuras. Todo lo que suena fue, es o será parte del silencio. Voces, zumbidos, roces… ¿Qué son esos ruidos del otro lado de la habitación? ¿Y estos que siento adentro mío? Oigo vecinos, pájaros, esa maldita puerta que rechina, los gemidos de una víctima, de su amante, el silbido del aire, partes de una conversación… del cuerpo con el cuerpo, del cuerpo con la nada. Lucas Soares no puede dejar de preguntarse: ¿de dónde vienen, a dónde van todos estos sonidos? ¿Qué cuentan? ¿Por qué duelen tanto? El misterio va a seguir flotando, mientras Un drama eléctrico arriesga: existe otro mundo, otro cuarto, mucho más silencioso que éste, prácticamente mudo, donde anidan la infancia y la muerte (¡esa infancia infinita!), otro cuarto que puede llevarte al borde de la locura en un instante.

Iosi Havilio

“NOMENCLATURA TURBIA”, Alfredo Jaramillo

ALFREDO JARAMILLO
Nomenclatura Turbia – ISBN 978-987-33-9174-3

 

Fernando Bogado para diario Página 12. Abril del 2016

Lo que obsesiona al libro, sino a toda la obra de Jaramillo, es el problema del nombrar, pero: ¿nombrar qué? ¿Qué experiencia? ¿Qué desconsuelo? En principio, el de la carne y los sentimientos, el encuentro imposible de lo que se siente con lo que se experimenta, como si hubiera dos órdenes cuya reunión siempre es complicada: lo que le pasa al cuerpo y lo que le pasa al alma (si es que hay tal cosa). Así sucede en “Nomenclatura turbia”, poema homónimo que comienza distinguiendo estos dos posibles registros de las afecciones: “Ayer, ¿por tu oreja salía brea / o imaginé cualquier cosa?”. La búsqueda de nombres a veces completan el vacío con referencias oblicuas, como bien resalta el prólogo de Pablo Katchadjian, pero también sirve de pretexto para crear términos que están a la mano, que pueden fungir como esa palabra que se perdió en algún momento y que no se puede encontrar. 

 

“ENCANTADA DE CONOCERTE”, María Mariasch

Reseña por Tamara Tenembaun (“Agenda Buenos Aires”) :

Encantada de conocerte no es un libro apocalíptico, no es un comentario sobre lo solos que estamos, pero tiene algo de reírse de nuestra voluntad de decir, de discutir “en internet”, ¿con quién, para quién, ante quién? De reírse con ternura, tal vez, o de mostrar. Si se hubiera quedado solo en la copia del estilo sería un experimento simpático, pero no hace eso. Interviene sobre ese género spam mostrando su potencial, todo eso que podemos construir en los huecos que nos dejan los errores gramaticales y las traducciones automáticas, y muestra que ese error, esa apariencia de texto involuntario, casi de texto divino, sin autor humano, permite meterse con temas grossos sin bajar línea, sin salirse del terreno de la pregunta pero sin dejar de tomar posición: ser mujer, tener hijos, ser macrista o ser kirchnerista, casarse, enamorarse, tener plata, pedir plata, son todas provocaciones que el texto se anima a hacer y que hace más claramente de lo que puede parecer a primera vista. El lenguaje también, lo que hacemos con el lenguaje hoy y lo que hacemos siempre, está la pregunta por el cambio, por si las cosas cambiaron tanto: caracteres de lenguas milenarias resignificados en esa ensalada de información sobre alargamiento peneano y empresas que buscan dueño. Supongo que los protagonistas de Encantada de conocerte son los autores fantasmas, los que ponen a circular textos sin sentido que finalmente pueden tener sentido cuando se leen, cuando se ordenan, o cuando funcionan de material en las manos de una poetisa con oficio, con uno de los oficios más nobles que se pueden tener con palabras.